Se trata de una antología que reúne una pequeña muestra del trabajo creativo de algunos de los componentes de la citada asociación literaria y que ha sido editada por la Concejalía de Cultura. Decimos de algunos, porque no están representados todos los miembros. Hay quien, por una u otra razón, ha preferido mantenerse al margen y no participar en esta ocasión; y los hay que se han incorporado recientemente, de modo que su obra no tenía cabida en el presente volumen, que recopila, en su mayor parte, trabajos aparecidos en la revista que, cada dos meses, más o menos, venimos publicando a nivel particular para los socios. Otros son relatos originales, escritos expresamente para la antología.
En el índice de la misma, aparecen, por orden alfabético:
Pablo de Aguilar González y su “
Visent 1902”, un cuento que aborda la violencia de género desde una curiosa perspectiva;
José Cantabella y “
El crimen”, un relato breve que aborda la fascinación de las masas ante ciertos sucesos que conmueven el ánimo;
Juan Espallardo, y su “
De primera intención”, escrito con su particular técnica de fragmentar la acción a modo de calidoscopio; éste que les habla, y “
La doncella y el río”, basado en una conocida copla de León y Quiroga;
Francisco Javier Illán Vivas, y “
La estatua del santo”, cuya acción transcurre, sorprendentemente, en La Alcayna;
José Mª López Conesa y “
La frustración”, una visión crítica de las relaciones familiares;
Paco López Mengual y “
Los tangos de la Casa Verde”, relato que bebe del realismo mágico;
Elías Meana Díaz y “
Frente a la Costa de los Esqueletos”, una extraña historia ambientada en el mar;
Manuel Moyano y “
La bufanda roja”, inquietante, que llega a producir un profundo desasosiego;
Francisco Peñalver y “
El artesano”, que se adentra, siguiendo inesperados derroteros, en la esencia misma del arte;
José Ríos Bravo y “
El juicio rápido del pato”, jocoso relato en el que se pone en tela de juicio la acción de cierto tipo de justicia;
Julia Robles y “
La cicatriz”, una crónica mordaz sobre la morbosa relación existente entre un hombre y una mujer;
Juan de Dios Sáez Clavijo y “
Amor infecto”, un relato que, a buen seguro, sorprenderá por su corrosivo humor; finalmente,
María José Sánchez Vázquez y “
Tres testigos mudos”, una historia de mujeres y silencios.
Los lectores podrán comprobar que los estilos empleados son bien diferentes, casi tanto como los caracteres de los autores que forman La Molineta. Que, no olviden, es algo vivo, actual, en permanente evolución. Y, lo mejor de todo, de Molina, ya que la mayoría de los miembros viven en el pueblo o en alguna de sus urbanizaciones. No crea el desconocido lector, por ello, que lo nuestro es algo meramente localista. Nada más lejos de la realidad. Nuestra ambición es lograr una proyección nacional, que se nos reconozca en toda España.
¡Y estamos en ello, pues muchos de los socios ya citados comienzan a ser conocidos en el mundillo literario! No en vano algunos han publicado varias obras. Puede que suene un poco a auto bombo, pero me permitirán que cite, también por orden alfabético, a los que tienen libros publicados:
Moisés Anturiano, Faustina Bermejo, José Cantabella, José María Fernández Conesa, Francisco Javier Illán Vivas, José María Jiménez, Paco López Mengual, Elías Meana Díaz, Manuel Moyano y María José Sánchez Vázquez.
Finalizaré volviendo a la antología. Es una muestra de los trabajos que hemos dado en llamar “
Cuentos de La Molineta” y que la Concejalía de Cultura incluyó en sus planes de edición para 2006, y por ello le mostramos en su momento, y ahora, nuestro agradecimiento.
Lean detenidamente cada uno de los relatos, gócense con ellos si son de su agrado. ¡Ojalá sea así y la Literatura, con mayúsculas, pueda ganar lectores gracias a unos autores que, en la mayoría de los casos, son conocidos de todos! Y nunca olviden que cada cuento es fruto de mucho esfuerzo, que es una puerta abierta a la fábula, a la ilusión.
Santacruz García Piqueras, publicado en vegamediapress.com, con su consentimiento.