Lo primero que hace uno para ver si compra un libro, suele ser leer la contraportada. Aquí se nos habla de una guerra lunar (influenciada por el momento en que se escribe, 1941, en un Londres asediado por las bombas nazis), la cual se desarrolla en un capítulo: el 17. Y también dice. “La mejor descripción de una batalla espacial que hemos leído”, ¡pero señor! ...
Esta es una novela didáctica de espías donde cada protagonista tiene su personalidad reflejada en los diálogos, sus manías y sus filias y fobias, a lo “ Nuestro hombre en la Habana”, pero mucho más floja: se trata de averiguar quien está pasando información a las potencias extraterrestres ( léase La Luna, Marte, Venus, lunas de Júpiter...) desde el Observatorio Lunar.
No deja de ser más cierto, la preocupación de Arthur C. Clarke por el hombre, o mejor dicho, por LA HUMANIDAD: en un intento de crear una tensión sólo lograda al final con mediocridad, la moraleja que se saca es que no hay dos bandos, los de La Tierra frente a Los Otros: no. Nos podemos y de hecho, debemos ayudarnos unos a otros por nuestro propio bien.
Paseos por la superficie lunar, descripción de las ciudades lunares, el monorraíl, …
La ambientación está lograda en gran parte dada la amenidad del relato en este aspecto, pero en el otro, en el de la historia creo que dista mucho de ser una gran novela: lo siento.
Un dato para la anécdota: si fue escrita en 1941, fue premonitorio al hablar de Guerra Fría.
He comprobado en internet: http://dreamers.com/libroscf/clarke.html, la fecha correcta es 1955.
Un saludo, de Carlos.