El Coleccionista de Sellos juega con el tema de la historia alternativa, presentándonos un Madrid a finales de la Guerra Civil, cuando las tropas de la República están a punto de derrotar a los militares golpistas. En este escenario, el autor nos cuenta una historia sobre unos misteriosos asesinatos, propia de novela negra (no cuesta imaginarse a los protagonistas con los rostros de Humphrey Bogart y Lauren Bacall). Aunque se trata del mejor de los relatos del libro (y, al fin y al cabo, es el ganador), lo cierto es que los elementos
inexplicables (por así llamarlos) de la trama parecen más propios del género fantástico que de la ciencia ficción propiamente dicha (por la
explicación que se les da, que parece más cosa de magia que de ciencia).
Lux Aeterna nos viste de ciencia ficción un tema clásico que parece surgido de la mitología: un ser divino rapta a una hermosa joven y su amante quiere rescatarla. El propio texto tiene abundantes referencias y términos que nos remiten a la antigüedad en la que está el origen de la trama. Lo peor del relato, otra herencia del teatro griego: el uso del
deus ex-machina. Claro, que quizá se trate de un recurso más para emparentar al relato con las fuentes de las que bebe...
Segadores de Vida es un relato de inspiración
cyberpunk (con toques de
Atmósfera Cero), más preocupado de la recreación de su mundo (que tampoco es que sea muy original) con abundantes explicaciones, que por la trama. Esta, a pesar de que parece apostar por la sorpresa final, no lo consigue por lo previsible que es (y los autores nos facilitan las cosas con las pistas que han ido mostrando). Aunque es entretenido, sin duda es el relato más flojo de los tres del libro.
Todo lo que podemos decidir es qué haremos con el tiempo que nos dieron.