Crítica - En Portada - Actualizado 05/01/2007 14:28:01
Nos enfrentamos a una novela ucrónica sobre el Imperio español (personalmente lo llamaría castellano). El punto Jumbar es la pronta muerte de Felipe II y su sucesión.
El subgénero de las Ucronías ya ha tratado notablemente al Imperio; en
Pavanna de Keith Roberts con su punto Jumbar en la victoria de la Armada Invencible y más recientemente en
Fuego sobre San Juan de Pedro García Bilbao y Javier Sánchez Reyes con su punto Jumbar en la victoria de la escuadra española sobre la escuadra yankee en el puerto de San Juan (Puerto Rico) en 1898, en este caso último caso se analiza los restos del imperio. Para los puristas habría que destacar la obra de Nilo Fabra que en 1885 escribió
Cuatro siglos de buen gobierno, donde el imperio (y no sólo unas miajas) llega al XIX gracias a que el punto Jumbar no es Carlos I quien sucede a los reyes católicos.
Esta obra ha quedado finalista del premio Minotauro del 2005 y ha sido publicada por Minotauro en la colección Ucronías (¡que apropiado!). Vaquerizo ya lleva un ramillete de novelas publicadas, y muchos cuentos, pero quizás con esta accede al gran público. Hay que destacar que
Stranded (al alimón con Juanmi Aguilera, autor del guión de la homónima película) si se editó por una editorial generalista, pero el poco éxito cinematográfico a condenado a la novela al ostracismo (
ver comentario en la Biblioteca).
Vaquerizo sabe narrar y mantener el interés y en esta novela, no excesivamente extensa, se nota. El mundo alternativo se nos presenta en pequeñas dosis, muy hábilmente en los primeros capítulos. Afortunadamente la información fluye espontáneamente, sin artificios, siguiendo el lento deambular inicial de los personajes. Este increíble universo lo ha utilizado en un cuento largo
Negras Águilas en Artifex nº 9, segunda época. Debo decir que la lectura de este cuento me incitó a leer la novela, y por ello deseo encarecidamente que Eduardo vuelva a desarrollar nuevas historias en este universo. No voy a desvelar nada sobre ese universo, pues su descubrimiento por parte del lector es uno de los mayores placeres de su lectura.
La novela narra las indagaciones de una serie de muertes misteriosas (como no podía ser de otra manera) y como nuestro personaje central, un cabo de Alguaciles de nombre Joannes Salamanca, se va viendo cada vez más involucrado en la investigación. Por lo tanto estamos ante una novela policíaca, y más concretamente del subgénero... tampoco lo adelanto pues descubrirlo es otro de los placeres. Vaquerizo nos engancha en la trama como en una tela de araña, para ir sobresaltándonos con cada inesperado giro argumental. Si bien en algunos tramos es previsible y el ritmo decae, mantiene el interés hasta el final.
La acción se va acelerando hasta llegar a un ritmo trepidante, la narración se focaliza en el protagonista, lo que obliga a reducir el zoom expositivo y a perder el ingenioso mundo de fondo (lo que es una verdadera pena). El proceso converge en un primer plano de Joannes hasta meternos de pleno en sus desventuras.
La obra es brillante y altamente recomendable, a ser posible complementar su lectura con el ya referenciado cuento ambientado en el mismo universo.
No puedo por menos que comentar las imágenes que su lectura a me ha producido: Alastrite ucrónico. Joannes es un español de nuevo cuño, no en vanos sus padres son centroeuropeos y él mismo es rubio y de ojos azules, de ahí la fácil asimilación con Viggo Mortensen en el papel del espadachín hispano. Pero aparte de superficiales parecidos, el motor de ambas narraciones reposa en un veterano soldado de pocas entendederas, valiente, integro y espartano, en un Imperio hecho a imagen y semejanza de Castilla. El ucrónico entorno, el estilo policíaco, la parafernalia cientificista y las continuas sorpresas narrativas hacen a esta novela una perfecta candidata a ser adaptada cinematográficamente. Va a ser difícil dada la escasa tradición fantástica de nuestro cine... aunque la nueva hornada mexicana de directores fantásticos y más concretamente Guillermo del Toro... y si lo leyera... y si le gustara... y si Viggo Mortensen no estuviese comprometido... y si...
Un laudatorio comentario final merece la edición (eso sí con algunas faltas de ortografía), es elegante, manejable y de agradable lectura. La ilustración de portada obra de Opalworks es muy evocadora, como el lector de esta reseña puede comprobar.